Fecha de creación: 16 de diciembre del 2009
Una de las maravillosas cosas de vivir sola, es que uno come lo que se le cante, lo que el estómago diga en ese momento que quiere comer, y lo que es mejor aún, se tiene la capacidad de hacerlo en el horario que uno quiera, o mejor dicho, cuando el estómago mande. Sean las 11, 12 de la noche, 5 de la tarde, es indistinto.
Uno está feliz con esa simple posibilidad de que, por lo menos en el ámbito culinario, uno va a satisfacer su necesidad independientemente de las voluntades de otras personas.
Pero no todo es color de rosa, ya que es probable que uno esté cenando exactamente el mismo producto, pero únicamente modificando sustancialmente su apariencia, como por ejemplo:
La albahaca de ayer, fué en primer lugar, condimento esencial para las fajitas capresse de anoche; hoy se convertirá en la "salsa" de mis sorrentinos conjuntamente con un tomate y oliva, y mañana será una de las variantes de las pizzas caseras que tengo precocidas en el freezer.
Pasado? Me haré unas milanesas y con la salsa y el queso sobrante de las pizzas, me las haré NAPOLITANAS!
Ah!, y para terminar de liquidar el asunto, aprovechando hasta la última hojita, me armé unas empanadas capresse para archivar en el freezer, Já!
Hay que hacer así che!!, sino se te echa todo a perder, viejo!...y a mi que me agarra la locura enseguida con los olores, y en cuanto me percato de un mínimo aroma que no logro identificar, me paranoiqueo y empiezo a tirar cosas!!. Ergo, consumo las cosas antes de que se venzan o cambien estrepitósamente su estado de un día para el otro.
Por lo pronto, me iré a cocinar mis sorrentinos, y después a jugar al Twister.....
Bon appétit!!!! (o púdrete Flanders!)
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